jueves, 19 de diciembre de 2013

Hembra de búho real (Bubo bubo)

Cañón del río Mesa (Guadalajara) 7- Diciembre- 2012

El cielo está muy nuboso y el viento es muy frío. A las 16´40 horas tomo posición al lado de una gran roca desprendida en la costera por la que sube el pastor con su  ganado ovino. Plagio la voz del búho real y me contesta el macho a lo lejos pasados quince minutos, no parece estar alarmado, sospecha o simplemente elude el enfrentamiento. Su ulular se oye muy lejano, por ello, trataré de situarme en un lugar más elevado para proseguir. Escucho a la hembra ulular dos veces con su dulce y aguda voz. Cambio de nuevo al lugar definitivo, el frío es notable y, afortunadamente, voy bien abrigado. A las 17´55 horas la luz es deficiente y la hembra se posa a unos 50 m. de mi posición, no haciéndolo en ninguno de los tres salientes donde la luz impacta mejor, sino en uno interior en el que apenas hay visibilidad, eso sí, muy resguardada del viento frío que azota el mediterráneo paraje  de encinas y rocas. He disparado varias fotografías a 3200 ISO y a 60 de velocidad, la iluminación escasa no da para más, las fotos son pésimas. Una visible mancha blanca es lo que más resalta al posarse la rapaz simultáneamente y defecar sobre la roca. Mira atenta al frente, como esperando de nuevo otra señal de acercamiento, pero no contesto, cojo la cámara y disparo, el estridente sonido del obturador alerta al búho real que seguidamente mira hacia mi ubicación. Sin alarmarse demasiado (me ve como algo raro), vuelve de nuevo la vista al frente y sigue escuchando a su pareja con la que se reúne seguidamente ¿Por qué acude a una llamada que no es la de su pareja?

Sabemos por otros autores que las parejas de búho real permanecen cohesionadas todo el año y, cuando comienza el celo basta con la llamada muy audible del macho a la hembra, que no está lejos, para emprender el ciclo reproductor. No sabía y he podido comprobar, que les hace falta mantener la voz de contacto mediante reclamos o ululares para encontrarse, y no cesarán hasta que lo hagan, puesto que la acústica de los barrancos distorsiona mucho la procedencia de las voces. Sí, aunque parezca extraño, necesitan su tiempo para enfocar el sonido, sobre todo, cuando están a determinada distancia el uno del otro entre tanto eco.

 Advierte el sonido de la cámara y se gira hacia mí.


No huye, más bien pierde interés y, de nuevo, atiende al macho con el que se reúne poco después.

Cañón del río Mesa (Zaragoza) 3- Marzo- 2013

Son las 17´00 horas y estoy ubicado en el lugar que he escogido para conectar con el búho real si éste se presenta. El 6 de Enero a las 13´00 horas desde la misma arista del espolón calizo donde me he instalado hoy, intenté probar suerte pero, el búho no acudió. En este caso, a los cinco minutos de imitar su voz aparece contestando con energía mientras se acerca rápidamente a mi encuentro. Le contesto para que me localice, sin embargo, cuando lo hace, calla su voz y me mira fijamente. Sé que sospecha algo y, para dejar constancia de su presencia, si prisas pero con decisión levanto la cámara y disparo. Como estaba previsto, el búho, receloso, emprende el vuelo y se aleja. Al posarse en el escarpe, tras cruzar el barranco, ya no consigo localizarlo durante el resto del tiempo; el ulular retumba entre las paredes sin procedencia cierta.

He escuchado el reclamo áspero y corto de la hembra, que es el utilizado para conectar con el macho durante las ofrendas nupciales que éste le hace o, simplemente, para reunirse. También emite dos ululares (esta voz no es muy habitual en las hembras). Está muy cerca y por lo escuchado (no llego a verla) todavía no ha iniciado la puesta. Habitualmente, dependiendo de la meteorología, las parejas de búho real que habitan el cañón rocoso del río Mesa suelen iniciar la incubación entre la última semana de Febrero y la primera de Marzo.
 Macho de búho real (Bubo bubo)






Es la esencia pura de lo que más me satisface; interactuar con búhos en libertad. Sé que el macho de búho real no está allí por casualidad, ni por aguardarlo a escondidas mientras visita su posadero, ni visto de modo fortuito, no; el macho de búho real está allí de modo natural, por que lo he desafiado con mi voz plagiada y, es él, quién libremente, aunque sea por engaño, acude a mi encuentro. Es difícil rebuscar entre la riqueza lingüística de la RAE y hallar esas palabras clave que definan el hecho para explicarlo con la elocuencia real del momento vivido; vamos, por no decir imposible. Quizá habría que preguntar a otras personas qué es lo que sienten imitando a otras aves, e incluso, a quien se atreve con la voz del lobo recibiendo con escalofrío el aullido auténtico como respuesta del cánido salvaje. ¿Cuesta creerlo, verdad?...

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