jueves, 19 de diciembre de 2013



  
Búho real delimita su territorio
Cañón del río Mesa 13- Junio- 2009

Hoy me he levantado con ganas de recorrer el barranco donde cría el búho real. A pesar de salir temprano el calor ya se hace patente y, a las 6´30 h. apenas se nota ya el frescor matinal. El trabajo para hoy es la búsqueda del nido y poder examinar su contenido, nada mejor que estas fechas para ello, puesto que los pollos ya lo han abandonado y la idea es saber si ha criado por la zona localizada.
Desde el posadero de “La Peana” dentro de una llamativa oquedad, comienzo a registrar toda la base rocosa de los cortados. Cuando alcanzo el espolón que separa ambas caras del mismo farallón, despegan ahuyentados dos volantones de búho real. Su vuelo, todavía deficiente, no les da más que para despegar de la ladera y aterrizar en la base de una sabina negra y del cortado a unos cincuenta metros más adelante. No he querido continuar y abandono el lugar. Para calmar a los jóvenes, no se me ha ocurrido otra cosa que imitar el ulular del adulto. Pasados tres tonos, el macho me contesta -¡vaya! y parece muy molesto por mi intrusión aún a plena luz del día- evidentemente, no era esta mi intención. Sobrevuela la zona alta del cortado amenazándome con su presencia y su voz. Le observo con detenimiento en la estampa defensora de su feudo a la vez que su mechón gutural brilla incluso en horas de mucha luz. Es bravo, valiente y entregado a su complicada labor de salvaguardar su extensión territorial. A pesar de caminar en silencio, la rapaz sigue contestando durante media hora más.
 
 

El ardor territorial demostrado por los búhos reales más irascibles no tiene horario.

Cañón del río Mesa  24- Junio- 2012
Tres años después necesito comprobar, aprovechando el buen día de sol, la continuidad del gran búho en el mismo paraje. A las 9´28 h. imito como tantas veces la voz de nuestra mayor estrigiforme desde el sendero, y acude rauda sobrevolando el cañón de un paredón a otro. Apenas se posa y es incordiada por otras aves.
A las 10´30 h. transito por la zona superior del cañón hasta alcanzar el punto desde donde fotografié hace unos años a la hembra de búho real encamada en una repisa. Aquel año depredó a una hembra de águila calzada en el nido cuando protegía a su pollo de pocos días de edad. De nuevo repito el ulular y poco tarda en contestar. Continúo plagiando su voz y lo escucho cada vez más cerca. El calor se deja notar y descanso apoyado sobre un gran escalón rocoso dejando la cámara a mi derecha. Insisto…y, aparece como una exhalación ascendiendo súbitamente hasta posarse a cinco metros de mi persona sobre el canto del roquedo. La respiración se me corta y el corazón se acelera. El búho real se ha posado y mira hacia atrás, simultáneamente trato de coger la cámara temblando inevitablemente, ese gesto lo advierte la rapaz girando de inmediato la cabeza hacia mí, y sus ojos inmensos me deslumbran con su fuego anaranjado -no doy con el botón, no logro el enfoque, no doy una-…todo transcurre tan deprisa que lo único que consigo es lo que podéis apreciar en ambas fotos. Es lo que tiene no ser previsor.
Hacía muchos años que no tenía al búho real posado tan cerca. En su huída, es acosado por una hembra de halcón peregrino, seguramente, la misma que atacó a uno de sus pollos hace un par de años. El halcón peregrino es, tal vez, la rapaz que con más inquina ataca al gran búho.
La mayoría de las ocasiones que distintos ejemplares de esta gran rapaz de la noche me escucharon imitar su canto por segunda vez, parecieron reconocer el engaño y, aunque podían saberlo, su instinto territorial les obligaba a contestar pero, a buen recaudo.

Cañón del río Mesa 12- 7- 2012

Son las 7´30 horas y me ubico casi en el mismo lugar que la última vez desde donde imité la voz del búho real. Esta vez, hago uso de la red de camuflaje extendida sobre mí y la roca que queda a mis espaldas. Nada más imitarlo recibo contestación, todo es muy rápido, tan rápido que aparece sin apenas darme tiempo a situar el enfoque de la cámara a su imagen. Lo esperaba sobre la misma roca frontal de la última vez pero, ésta lo hace sobre una del lado derecho y, el movimiento aunque leve del objetivo lo alerta y se va. A partir de esta secuencia, sé que todo por hoy ha terminado. Le contesto con unos tonos más, pero desisto para que se recoja. El acalorado macho sigue mis intenciones guardando mucha distancia, no deja de contestarme y tampoco se acerca. Finalmente se oculta en el hueco de una fisura sobre rocas desprendidas. Desde lo alto, casi en la cima destella su blanco mechón encendido, palpitando cada vez que ulula sin descanso. Como tantas veces, la rapaz suele tardar unos treinta minutos en callar después de la provocación 9´00 h. 
Es altanero, orgulloso, soberbio y con una gran bravura en lo concerniente a la defensa de su territorio, el papel más importante para un macho de búho real si quiere tener un lugar adecuado que ofrecer a la hembra. Por supuesto, no sólo sirve ofrecer un buen territorio, sino además, ser un excelente cazador.
 
A las 9´30 horas descubro a mi lado derecho a la hembra que no está oculta del todo y, como puedo apreciar, ha estado atenta al duelo de voces. Tampoco es la primera vez que las hembras de esta especie se interesan por nuevos pretendientes; la fidelidad de la que tanto se habla entre búhos reales es muy discutible.


Nota: no puedo contar con todas las imágenes que me gustaría para acompañar los datos, pero, cuando no las tenga, trataré de recrearlos con dibujos gráficos.

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