martes, 20 de enero de 2015


la vivacidad se escapa aceleradamente y, a cierta edad, lo esquelas más si cabe. No es un intelecto pesimista siquiera derrotista, todo lo contrario, es una práctica positiva de no extraviar cabalmente ese momento del que se alimenta la vida.
en mi segunda cita a este legendario condado de natura tan feliz, Brasil, de nuevo, he recogido la casualidad de toparme con la misma linaje de colibrí. No me importa, viajo para gozar comunicaciones linajes empero, no desdeño la distinción de las más comunes que, como el colibrí de frente malva, tan superable, es el único que me ha facultado fotografiarlo tras posar lo conveniente. Siento extraviar el momento cuando no doy zócalo con bola persiguiendo baldíamente a estas diminutas chicas que no paran siquiera un día quietas en presencia de del lente de la habitación. Así que, para no extraviar detalle, opté por gozar sin rodeos de su único tejadillo y sus resplandecientes cambios de tutela mientras tanto zumbaban como abejorros entre las galanterías. No puedo suprimir mi representación ante estos organismos tan portentosos.

macho de beija-flor de fronte malva Thalurania glaucopis


el beija-flor de fronte malva thalurania glaucopis es un pajarraco apodiforme de la rama Trochilidae. Los machos lucen un verde resplandeciente generalizado con la parte superior de la reflexión y frente de un destacado grado violáceo. En la hembra, el verde se extiende exclusivamente por la parte dorsal incluida la aureola, siendo la parte interior de color argentino. El volumen del macho es de unos 11 cm; 8´5 cm en la hembra. Su zapapico mide 1´8 cm y la habla 4 cm con la que acceden cómodamente al extracto de las floras de las que se alimentan perforándolas si es preciso; consumen incluso pequeños insectos.
se le puede reparar en sectoras degradadas de huertos y vergeles y en sierras secundarias, no obstante su hábitat natural es la cordillera húmeda semitropical y tropical.
 

el plazo anubarrado con llovizna jabonoso, no era el más fausto para fotografiar por la falta de claridad. Sin embargo, allí revoloteaba este colibrí entre rojas floras de malvaviscus arboreus culminando sus recorridos en su ventero, una especialización sequía desde adonde arreglaba su plumaje purificado por la fina granizada. Sus rémiges quedaban por abajo de sus rectrices, una apuesta característica del pajarraco.
paseando por estrechas ciudades como Maringá y Maromba en la zona de bisconde de Mauá en Rio de Janeiro pude estudiar varias órdenes de este insignificante volátil, pero no tuve la comodidad de fotografiarlos.
 
en los cumbres de su sentencia obra este pajarillo se señal enormemente atrevido.
 
hembra de beija-flor de fronte malva thalurania glaucopis

beija flora preto florisuga fusca.

los bebederos para placer colibríes son harto deteriorados, a la gente les encanta la visita de estos tipos. El refresco pedante se prepara con una parte de azúcar y tres de zumo, según la brazada que se precise. La limpieza del bebedero es fundamental.





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