jueves, 19 de diciembre de 2013


 
Los últimos buitres leonados jóvenes van abandonando ya, sus nidos poco a poco. Llegó el momento de enfrentarse a la realidad dura por sobrevivir y competir ferozmente por las escasas carroñas distribuidas en nuestra península. Muchos jóvenes abandonaron el nido exitosamente pero, quedan los más tardíos; rezagados e indecisos. Algunos se precipitan en abandonar el nido por diversas causas, quién sabe si alguno de los progenitores ha perecido envenenado, o descuartizado por algún aerogenerador durante sus larguísimos desplazamientos en busca de alimento. Una desesperación  para el vástago que ante la desatención, opta por lanzarse al vacío incapaz todavía de volar.
Desde crío, he podido comprobar cada año, como aparecen muertos cierto número de buitres leonados jóvenes. Por causas desconocidas abandonan el nido y mueren de inanición desatendidos por sus progenitores. Basta recorrer los parajes rocosos en su base para comprobar los restos de los carroñeros. Es evidente que, hallar los cuerpos descoyuntados de los malogrados buitres tras ser devorados por otros necrófagos, no impacta tanto como aquella vez que tuve, en agosto de 2008, la fortuna de atender a un agónico buitre al lado de la carretera en Los Collados del Río Asón en Cantabria. Apenas el buitre tenía fuerzas para defenderse y permitió su manipulación y traslado. A raíz de aquella experiencia, comprendí que era cruel la agonía de una rapaz de gran tamaño capaz de aguantar muchos días sin comer hasta morir de inanición, demasiado crudo. Decidí, tras el período de cría de estas aves, invertir el tiempo necesario para prospectar la base de los cortados rocosos entre las poblaciones zaragozanas de Jaraba, Calmarza y Algar de Mesa (Guadalajara). Este año, concretamente el pasado domingo 28 de julio, coincidí con un ejemplar que por su estado perfecto de salud y plumaje, no hacía muchas horas que había caído del nido. José Manuel del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre (Zaragoza), el mismo día del traslado de la rapaz, me comunicó que era el primer ingreso de este año. 



Después de escuchar el crepitar de las secas hierbas, localicé al joven buitre y, lentamente me fui acercando.


Ante mi presencia, la rapaz se tumbó en el terreno; como hacen en el nido ante un posible peligro.

 
Para defenderse utilizan el pico y las garras. En los adultos, hay que prestar infinitamente más atención puesto que son mucho más agresivos.



Con una simple camiseta o algún trapo, basta con echárselo sobre la cabeza para anular su agresividad. Las aves sin capacidad de visión se someten sin problemas. En este caso, utilicé el gorro de lana que llevo todo el año en la mochila; el mismo que utilicé como nido para un pollo de colirrojo tizón hace unos años: un gorro multiusos. 



Me quedaban dos kilómetros hasta llegar a casa. Transporté al buitre bajo el brazo izquierdo sujetando con la mano sus tarsos para que se apoyara cómodamente. Como el peso era notable, tuve que utilizar además la mano derecha como apoyo.
El lugar ideal para alojar a la rapaz era la bañera. Con escasa luz, el ave estuvo muy tranquila mientras me preparaba para regresar a mi destino y el suyo.

Por cierto, tras llamar al día siguiente para preguntar sobre el estado del buitre, José Manuel me comunicó que la rapaz no tenía fracturas ni heridas apreciables.
Puede que algunos o algunas, no tengáis práctica en el manejo de animales con problemas, no importa, os dejo a continuación unas direcciones con teléfonos que os pueden servir si queréis colaborar. El número que debéis memorizar es el 112; os atenderán tras indicaros la información requerida.
Qué hacer si encuentro un animal salvaje herido. http://www.centrofaunanavarra.es/index.php/es/animales/encuentro-un-animal-salvaje-herido-que-hago
Recogida de fauna herida y muerta.
http://www.agentesforestales.org/agentes-forestales/funciones/recogida-de-fauna.html

Teléfonos de interés de los centros de recuperación de fauna salvaje en España.
http://www.grefa.org/esta-en-tu-mano/centros-de-recuperacion-de-fauna-en-espana



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