viernes, 20 de febrero de 2015


jardín botanista de Río de Janeiro 28- 10- 2014; 14´59 horas

estoy titubeante, sin objetivo concreto ante el planeo huidizo de varias pájaros que desaparecen en el follaje entretanto me aproximo a ellas a tranco lento. No consigo de ningún modo fotografiarlas. Hay mucho balance en el interior del boscoso y oscuro chasis arboriforme, por contra, la pequeña bombilla me impide conseguir alguna toma decente. Resulta horrible.
un guarnición del parterre fitógrafo me advierte gesticulando y en voz baja del avistamiento de una zancuda que ha detenido un brea; supongo que lo hace al helminto con la cabina de fotografías. Estoy inmerso en el asedio de los tucanes luego, no quiero hacerle un repugnante y agradezco su simpatía, por ende, acudo con afán. Allí todo es favorable, totalmente todo.
la zancuda camina con golpe inmutable, soberbio, portando un enorme brea atravesado por sus dos atractivos, es una buena captura, justamente. Con las barbadas presionando la presa insertada no tiene ninguna alternativa de trastocarse. La logística de la zancuda es la de zanjar el preciado resina cuanto ayer, dado que éste mantiene su aleta dorsal desplegada siendo su única decisión para atrofiar al máximo su inconsciente hado. El porte de la gran garza es deslumbrante, hablo de una zancuda de 125 cm de cota la maduro del condado brasileño; 35 cm mas que nuestra zancuda real ardea cinerea. una sucesión alcanzado el cenagal de la periferia deposita la presa y la arponea varias sucesiones; no es una decorada deleitable. Por si afuera poco, a columna, la presiona contra el limo como si pretendiera asfixiarla. La perjudicada del ardeido es un Hypostomus commersoni, conocido como casquero, vieja negra, vieja de río, etc. Es un Siluriforme de la rama Loricaridae residente de licor dulce acierto de ríos como de charcales. Puede tender los 60 cm de distancia y un peso de 1´80 Kg. Su nutrición es detritívora; consumidor de todo tipo de nutrientes residuales de las bajuras. A medida que transcurre el periodo, la imperturbable y avezada práctica pescadora de la garça moura consigue doblegar definitivamente la excusa del acorazado siluro. Abatido, su telilla dorsal languidece al ritmo de su propia vivacidad, plegándose pausadamente. La incólume garza lo enjuaga sutilmente y comienza in situ el litigio final con la ingestión.

os dejo con la teatral escena fotográfica entre la zancuda moura y el casquero.

cuando son pequeños los casqueros se utilizan, mismamente, para originar limpieza del espíritu de los acuarios  


























Este post se a creado automaticamente con autoblogger imperium descargalo Gratuito

0 comentarios:

Publicar un comentario