viernes, 20 de febrero de 2015

dos machos de liquidación peninsular y un ejemplar en primer plano de ortega; a la derecha, tras el cardo, un bisbita agrario anthus campestris

os dejo unas láminas, pero poco pasadas de época, de estas dos pelajes de pájaros esteparias que llenan el intervalo bulliciosamente en sus rápidos éxodos.


la amanecida estival de 2011 no aportaba también la brazada necesaria de vela para medir algún viso concreto de la inmensa añojal. Sólo se vislumbraban los perímetros desnivelados de algún alcor despuntado o de raspas quebradas silueteadas por la guiñapo claridad del horizonte.
fernando y yo nos apresurábamos a doctorarse el agujero que nos serviría de escondrijo para adeudar una audiencia lo mas rasa creíble del pavimento y rendimiento estar a la alzada de los pteróclidos. A la creciente serenata melodiosa de los aláudidos, que atronaban con sus palabras todo el dominio estéril, se unía el prolijo y repelente golpeteo del almocafre y el palique con el que hacíamos un hueco suficientemente holgado. Cuando topaban esporádicamente con algún que otro canto, las herramientas centelleaban por el porrazo con el metal. Terminada la pieza y, sellada cabalmente para no elevar las suspicacias de jaujas y ortegas, bastante suspicaces por los depredadores que las acechan en las charcales, nos dispusimos secretos a la larga salida. Por fortuna, estas pajarracos son bastante puntuales en sus éxodos hacia los bebederos y, aparecieron a la hora común. La abrasada pinta que rodea la laguna y todo lo que alcanza la panorama, es de color uniforme; todo es ocráceo. Las raquíticas plantas que sobreviven al véspero del ciclo estival apenas aportaban retales de verdor. 
antes de fatigarse, realizaban círculos de exploración sobre el ámbito con su voz característica. Las gangas y ortegas, nos avisaban que pronto se posarían posteriormente de los volados de agradecimiento. Una sucesión fondas, veíamos atentos la perezosa caminata hacia el codiciado liquido con el que aplacarían su sed.
no dejo de arrobar a estas pájaros tan bellas y proporcionadamente aplicadas, eficientes de llevar unos cambios de temperatura tan duros como los que se producen en la meseta aragonesa.


 ganga común pterocles alchata.

ortega pterocles orientalis.




el macho de baratura tiene dos collares y la hembra tres; entreambos plumajes me parecen espectaculares. 


la ocrácea estepa, dura, pero llena de vida, alberga estas policromas maravillas. 






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