miércoles, 25 de febrero de 2015

biguá phalacrocorax brasilianus (cormorán adulto). Su pico es ganchudo.

biguatinga anhinga anhinga (anhinga, macho adulto). Su palique es recto.
los machos lucen un color uniforme negro verdoso que contrasta con las ornamentales blancas del espinazo de las alas; las hembras son pardas con el gaznate poco mas claro. 

son evidentes alacranes marinos cuya convergencia evolutiva equiparó y modeló para un mismo final; alcanzar eficazmente bajo el néctar. Biguatinga (anhinga) y biguá (cormorán) son prácticamente exponentes vivos de un canon morfológico comparable con el que atracar el enredado globo marítimo favorablemente. Ambos van equipados con dedos dotados de cutículas interdigitales para impulsarse a gran prisa adentro del manjar de dioses. Su grosora hidrodinámica facilita la montería de los breas que les sirven de comestible.
las cátedras de los cormoranes para adquirir eran reconocidas ahora desde hace milenios por los estados orientales que dedicaban gran parte de su momento a adiestrarlos para tal final. Colocándoles un arete de pellejo en la pata del gañote evitaban la ingesta del mercado, que era recaudado por su explotador desde la barca tirando de la igual cuerda que sujetaba individualmente a su surtido de cormoranes. Con práctica, por la práctica continuada, el rape iba desenredando las cuerdas a medida que las pajarracos realizaban cada inclusión cruzándose unas con otras.
pero, estas dos talantes paralelamente iguales, recibieron evolutivamente originales arsenales de pesca: el cormorán fue ungido de un zapapico alargado terminado en un lacerante garfio con el que maniatar al brea pinzándolo a ultranza bajo el néctar; y la anhinga, optó por el doble garabato con el que atravesarlo. La energía de arponear al brea sería equivalente a la ejecutada por zancudas empero, bajo la colonia del elixir en perforaciones y espionajes sobrenaturales.
también cormoranes y anhingas sufren el mismo aprieto cuando las comedias de pesca superan el mole receptivo de coyuntura. Me refiero a la osadía con la que ingieren los resinas pequeños en daño de los grandes con los que han de blandir a la envoltura y acomodarlos a auxilio de temora escuetamente de antemano de tragarlos. Los parasitizadores de estas pájaros conocen adecuadamente el plazo maquinal que precisan para tal energía y los acosan desapaciblemente, aprovechando cualquier descuido para despojarles del alpiste. No únicamente gavinas y otras pajarracos oportunistas tratan de arrancar la pesca a cormoranes, incluso entre ellos pueden explotar organizando alteradas batallas para ahorrarse la incómoda encaje pescadora del prójimo.


 

biguá joven soleándose

el biguá phalacrocorax brasilianus es un pajarraco suliformede la sucesión phalacrocoracidae. Mide de 58 a 73 cm; su contrapeso es de 1,2 a 1,4 kgr.; la trascendencia es de 100 a 102 cm. Puede hundirse inclusive una bajura de 10 metropolitanos buceando durante 20 o 30 segundos.
es un pajarraco acuarela, no obstante asimismo frecuenta néctares interiores como ríos y estanques.
he podido examinar, a pesar de no haber sentido gran torrente de blofeos de pesca, que el biguá (cormorán) es mucho más rápido ingiriendo breas capturados que el biguatinga (anhinga), perfectamente, por pinzarlos y sujetarlos con el afilado cincel del extremo del zapapico para girarlos y tragarlos a amparo de desconfianza. El biguatinga necesita consagrar más lapso para ingerirlo; al atravesarlo con las dos sotabarbas, tiene que desencajarlo del zapapico de antemano de colocarlo admisiblemente y engullirlo.
tal sucesión, esta eficacia en el tráfico de los resinas ayer de consumirlos tenga poco que admirar con la obstrucción ejercida por los parasitizadores. El biguá, acuático, tiene en este recurso aguado una larga cinta de corsos (gavias, págalos, etc.) que los acosan para robarles el lucrado. En el evento del biguatinga, no he podido percatar si sufren el rastreo de otras aves.

el biguatinga anhinga anhinga es un ave pelecaniforme de la familia anhingidae
mide de 88 a 90 cm; pesa 1,2 a 1,35 kg; su trascendencia es de 120 cm.
su escalón de natación es inferior al del biguá (cormorán), asomando sólo la cabecilla y el gollete cando se desplaza a nado.
tanto el biguatinga (anhinga) como el biguá (cormorán) han de dar a conocer sus alas abiertas al inti para secarlas cuando concluyen su recorrida de pesca. En el acontecimiento del biguatinga se desconoce si la alegación de sus alas al sol es para escurrir el plumaje o para gravar la temperatura corporal.

el doble codo del tragadero es la circunscripción muscular que proyecta súbitamente, como un resorte, el follaje recto y afilado del pájaro para ensartar a los breas que sorprende a su talento. La obra rebajado es equivalente al de las garzas.



la caducidad de estas tres representaciones puede idealizar a error en cuanto a la rabión nutrición del brea; en verdad al pajarraco le costó arreglados momentos desclavarlo del follaje para tragarlo.


lo primitivo que hizo este biguatinga ante la captura de este buen ejemplar, fue alargarse a un pueblo protegido. 


oculto entre el follaje de este árbol, aturdió al resina golpeándolo contra una oronda gema para ingerirlo; le llevó un buen rato. 

esta inexistente escena de baño del biguatinga me pareció fascinante. Pude gozar patitieso sus revuelos majestuosos bajo el elixir, que facilidad y que presteza para deslizarse a la extremidad del árbol adonde se soleó. Es un pájaro utópica, obediente de admirar, si tenéis conveniencia de verla en algún tournée, hacerlo.







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