martes, 20 de enero de 2015


jardín botanista de Río de Janeiro 28- 10- 2014; 14´59 horas

estoy indeterminado, sin objetivo concreto ante el saliente huidizo de varias pájaros que desaparecen en el cerro mientras tanto me aproximo a ellas a acceso lento. No consigo de ningún estilo fotografiarlas. Hay mucho revuelo internamente del silvoso y oscuro bastidor arboriforme, por contra, la pequeña refulgencia me impide percibir alguna toma decente. Resulta desagradable.
un tutela del edén fitólogo me advierte gesticulando y en voz baja del avistamiento de una zancuda que ha apresado un brea; supongo que lo hace al helminto con la garita de fotografías. Estoy inmerso en el acompañamiento de los tucanes no obstante, no quiero hacerle un adefesio y agradezco su atención, por ende, acudo con afán. Allí todo es interesante, completamente todo.
la zancuda camina con sainete inmutable, desconsiderado, portando un enorme brea atravesado por sus dos garfios, es una buena captura, ciertamente. Con las prominencias presionando la presa insertada no tiene ninguna espera de esquivar. La táctica de la zancuda es la de concluir el preciado resina cuanto ayer, puesto que éste mantiene su aleta dorsal desplegada siendo su única encrucijada para obstaculizar al máximo su evidente hado. El porte de la gran garza es deslumbrante, hablo de una zancuda de 125 cm de cúspide la máximo del dominio brasileño; 35 cm mas que nuestra zancuda real ardea cinerea. una sucesión alcanzado el cenagal de la arista deposita la presa y la arponea varias sucesiones; no es una imagen atrayente. Por si afuera poco, a columna, la presiona contra el descrédito como si pretendiera asfixiarla. La deteriorada del ardeido es un Hypostomus commersoni, conocido como casquero, vieja negra, vieja de río, etc. Es un Siluriforme de la comunidad Loricaridae natural de refresco dulce acierto de ríos como de lagos. Puede ser posible los 60 cm de largura y un impuesto de 1´80 Kg. Su manutención es detritívora; consumidor de todo tipo de nutrientes residuales de las bajuras. A medida que transcurre el plazo, la constante y cursada práctica pescadora de la garça moura consigue doblegar definitivamente la protección del acorazado siluro. Abatido, su cutícula dorsal languidece al ritmo de su propia fuerza, plegándose pausadamente. La incólume garza lo enjuaga sutilmente y comienza in situ el recurso final con la ingestión.

os dejo con la teatral escena fotográfica entre la zancuda moura y el casquero.

cuando son pequeños los casqueros se utilizan, ajustadamente, para producir limpieza del cimiento de los acuarios  


























Este post se a creado automaticamente con autoblogger imperium descargalo Gratuito

0 comentarios:

Publicar un comentario