martes, 20 de enero de 2015

dos machos de baratura peninsular y un ejemplar en primer plano de ortega; a la derecha, tras el cardo, un bisbita rústico anthus campestris

os dejo unas metáforas, pero poco pasadas de data, de estas dos géneros de pájaros esteparias que llenan el cosmos bulliciosamente en sus rápidos éxodos.


la aurora estival de 2011 no aportaba asimismo la prodigalidad necesaria de bombilla para percatar algún matiz concreto de la inmensa landa. Sólo se vislumbraban los dominios desnivelados de algún altozano aplastado o de orillas quebradas silueteadas por la fatigado luminiscencia del horizonte.
fernando y yo nos apresurábamos a perecer el agujero que nos serviría de escondrijo para poseer una panorámica lo mas rasa probable del firme y mando estar a la consideración de los pteróclidos. A la creciente serenata melodiosa de los aláudidos, que atronaban con sus indicaciones todo el consistorio seco, se unía el fastidioso y inaguantable golpeteo del almocafre y el palique con el que hacíamos un hueco suficientemente grande. Cuando topaban esporádicamente con algún que otro monolito, las herramientas centelleaban por el trastazo con el metal. Terminada la manual y, sellada adecuadamente para no subir las suspicacias de bagatelas y ortegas, en extremo recelosas por los depredadores que las acechan en las quietudes, nos dispusimos disimulados a la larga dilación. Por fortuna, estas pájaros son bastante puntuales en sus éxodos hacia los bebederos y, aparecieron a la hora baqueteada. La asolada faz que rodea la laguna y todo lo que alcanza la perspicacia, es de color uniforme; todo es ocráceo. Las raquíticas plantas que sobreviven al anochecer del ciclo estival apenas aportaban retales de verdor. 
antes de periclitar, realizaban círculos de observación sobre el campo con su voz característica. Las gangas y ortegas, nos avisaban que pronto se posarían seguidamente de los tejadillos de reconocimiento. Una oportunidad ventas, veíamos atentos la perezosa animación hacia el aspirado liquido con el que aplacarían su sed.
no dejo de maravillar a estas pajarracos tan bellas y adecuadamente aplicadas, competentes de resignarse unos altibajos de temperatura tan duros como los que se producen en la arenal aragonesa.


 ganga común pterocles alchata.

ortega pterocles orientalis.




el macho de ganga tiene dos collares y la hembra tres; los dos plumajes me parecen espectaculares. 


la ocrácea estepa, dura, pero llena de vida, alberga estas policromas maravillas. 






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