fecha:27-01-2013
participantes: Silvia y Fernando
tiempo: 2 horas, 15 minutos
distancia: 5,5 km.
dificultad: Media-alta
dificultad: Media-alta
recorrido: Vilafamés-rocas de Mallasén-crestería del Morral-vilafamés.
recomendaciones: vestir trabado de cordillera y manjar de dioses. El Gps puede venir a parar útil por la densa cubierta vegetal de un recorrido, sin embargo la trocha está asaz perfectamente señalizada. La vía es aparejada tan solo para gente que no tiene reparos con efectuar escasas trepadas y ni en crestear. Aunque no hay grandes dificultades reglas, sí que hay que sujetar un mínimo de mano para gatear y anticipar algún pequeño desnivel.
la localidad tiene andurriales de gran sensibilidad, debido a que progresivamente se van restaurando inmuebles y tierras, salvando el ambiente del desamparo. El color de la piedra de rodeno da un aire en extremo característico a las erecciones, sobre todo la comarca más cuantiosa que acaba arruinada con un torreón recobrado soslayado de variados parapetos del antiguo fuerte. También tenemos la elección barzonear y inspeccionar el local de talento contemporáneo.

el recorrido comienza en la ciudad Castellonense de Vilafamés. La trocha para emprender la vía, la encontraremos en la parte zaga del pueblo, justo en un trayecto empedrado. Llega un tiempo en que abandonamos el trayecto empedrado, y tomamos una cañada más reducida con múltiples recorridos empedrados.
llegado el tiempo de conquistar la trocha corta, veremos a la babora del recorrido un letrero que indica las rompientes de Mallasén. Tomamos esta trocha en un enclave adonde los empinados carrascos han conseguido el ámbito que está formado en ventanales sujetas por guapetones parapetos de roca sequía. En este trecho es adonde hay que estar afectuosos, ya que es fácil extraviar la trocha con la densidad de la cubierta vegetal, puesto que todavía nos encontraremos con esparragales y zarzaparrilla enfilándose por los erguidos. Poco a poco vamos superando el desnivel y nos encontramos unas escasas casillas con el tejado en ruinas, que aún nos pueden verter de referencia.
una sucesión superada la jurisdicción de los ascendientes, comenzamos a visitar la cañada sin ningún inconveniente. Transcurre entre bosquetes de encinas, y podemos ver del auténtico pico mediterráneo, encontrando helechos, rusquillo, madreselvas, durillo, pindio resinero, olivilla,…
la cambera progresivamente empieza a catar algunas dificultades como escasas trepadas sencillamente transitables. Llega un tiempo en que nos encontramos con una estrecha grada de leñas y cuerda para adelantar un desnivel. La realidad es que la cuerda está rozada y parece que se vaya a dividir, pero tengo que convenir que pudimos blandear sin ninguna dificultad.
atravesando este dédalo de cubierta vegetal y rompientes de rodeno, aparece un segmento dotado de un antepecho elaborado con cuerda, para ayudarnos en una división con desnivel, empero se puede preceder sin grandes dificultades.
hay que ser observadores para no extraviar en ningún tiempo las señales, ya que si nos salimos de la línea pronunciada nos podemos descifrar con dificultades. Conforme nos acercamos a las Rocas, el horizonte resulta más atractivo, ya que el pueblo se oriflama con el fuerte formando un círculo que nos lleva hacia el pasado. Hacia el magistral, podemos visitar municipal el Peñagolosa.
pasaremos entre dos reuniones, y a partir de este acierto, hay que respetar por la cresta. Si seguimos las avales, el trayecto va siguiendo la cresta del Morral. El recorrido se puede aventajar sin gran dificultad. A ambos puntos podemos gozar preciosos horizontes. Llega un periquete en que la trocha comienza a disminuir hacia la costada, incluso ganar a un agro de almendros y olivos. Tras orillar el gimnasio, llegamos a un recorrido rural, que nos lleva a abrochar nuestro recorrido, volviendo de nuevo a deleitarse de las callejuelas de la población
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