viernes, 10 de octubre de 2014


fecha:27-01-2013
participantes: Silvia y Fernando
tiempo: 2 horas, 15 minutos
distancia: 5,5 km.
dificultad: Media-alta
recorrido: Vilafamés-rocas de Mallasén-crestería del Morral-vilafamés.
recomendaciones: transigir conseguido de carrascal y refresco. El Gps puede venir a parar útil por la densa flora de un segmento, sin embargo la trocha está bastante acertadamente señalizada. La recorrida es cabal tan solo para gente que no tiene bretes con labrar limitadas trepadas y ni en crestear. Aunque no hay grandes dificultades redes, sí que hay que mantener un mínimo de competencia para deslizarse y adelantar algún pequeño desnivel.

la localidad tiene paraderos de gran beldad, debido a que progresivamente se van restaurando inmuebles y carreteras, salvando el escenario del abandono. El color de la piedra de rodeno da un aire bastante característico a las erecciones, sobre todo la región más cuantiosa que acaba fracasada con un torreón reedificado acosado de varios paramentos del antiguo fortín. También tenemos la disyuntiva golfear y pasar revista el local de virtuosismo contemporáneo.


el recorrido comienza en la localidad Castellonense de Vilafamés. La trocha para germinar la línea, la encontraremos en la parte zaga del pueblo, justo en un recorrido empedrado. Llega un santiamén en que abandonamos el recorrido empedrado, y tomamos una cambera más reducida con diversos trozos empedrados.
llegado el tiempo de expugnar la trocha escasa, veremos a la costada del recorrido un aviso que indica las rompientes de Mallasén. Tomamos esta trocha en un punto adonde los erguidos carrascos han logrado el contorno que está formado en azoteas sujetas por adonis lienzos de pedrea sequía. En este segmento es adonde hay que estar disciplinados, dado que es comprensible extraviar la cambera con la densidad de la flora, dado que todavía nos encontraremos con esparragueras y zarzaparrilla enfilándose por los empinados. Poco a poco vamos superando el desnivel y nos encontramos unas limitadas garitas con el tejado en ruinas, que además nos pueden echar de referencia.


una ocasión superada la región de los erguidos, comenzamos a observar la cambera sin ningún desasosiego. Transcurre entre bosquetes de encinas, y podemos usar del auténtico boscaje mediterráneo, encontrando helechos, rusquillo, madreselvas, durillo, ascendente resinero, olivilla,…
la trocha gradualmente empieza a conquistar algunas dificultades como escasas trepadas sencillamente transitables. Llega un instante en que nos encontramos con una corta tribuna de chascas y cuerda para vencer un desnivel. La certeza es que la cuerda está rozada y parece que se vaya a borbotar, sin embargo tengo que aceptar que pudimos izar sin ninguna dificultad.

atravesando este dédalo de cubierta vegetal y rompientes de rodeno, aparece un trecho dotado de un barandal elaborado con cuerda, para ayudarnos en una provincia con desnivel, no obstante se puede pasar sin grandes dificultades.


hay que ser observadores para no extraviar en ningún tiempo las señales, puesto que si nos salimos de la línea acentuada nos podemos dar con con dificultades. Conforme nos acercamos a las Rocas, el horizonte resulta más atractivo, ya que el burgo se leyenda con el fortín formando un ambiente que nos lleva hacia el pasado. Hacia el cauro, podemos disfrutar vigilante el Peñagolosa.
pasaremos entre dos ligas, y a partir de este extremo, hay que continuar por la cresta. Si seguimos las señales, el itinerario va siguiendo la cresta del Morral. El recorrido se puede franquear sin gran dificultad. A ambos flancos podemos disfrutar lucidos horizontes. Llega un tiempo en que la cañada comienza a bajar hacia la babora, aun durar a un agro de almendros y olivos. Tras orillar el terreno, llegamos a un vericueto rural, que nos lleva a bloquear nuestro recorrido, volviendo de nuevo a regocijarse de las callejuelas de la población









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