lunes, 18 de agosto de 2014


fecha:27-01-2013
participantes: Silvia y Fernando
tiempo: 2 horas, 15 minutos
distancia: 5,5 km.
dificultad: Media-alta
recorrido: Vilafamés-rocas de Mallasén-crestería del Morral-vilafamés.
recomendaciones: encaminar afianzado de casualidad y refresco. El Gps puede redundar útil por la densa flora de un trozo, pero la trocha está en gran medida acertadamente señalizada. La línea es ajustada tan solo para gente que no tiene inconvenientes con proceder estrechas trepadas y siquiera en crestear. Aunque no hay grandes dificultades reglas, sí que hay que poseer un mínimo de preparación para subir y franquear algún pequeño desnivel.

la localidad tiene andurriales de gran guapura, debido a que progresivamente se van restaurando inmuebles y tierras, salvando el ámbito del abandono. El color de la peladilla de rodeno da un aspecto bastante característico a las locuciones, sobre todo la faja más exagerada que acaba gastada con un torreón enmendado circunvalado de diferentes tabiques del antiguo fuerte. También tenemos la solución gandulear y revistar el salón de ingenio contemporáneo.


el recorrido comienza en la aldea Castellonense de Vilafamés. La trocha para desarrollar la dirección, la encontraremos en la parte retaguardia del arrabal, justo en un trayecto empedrado. Llega un tiempo en que abandonamos el paso empedrado, y tomamos una trocha más corta con múltiples segmentos empedrados.
llegado el tiempo de expugnar la cambera escasa, veremos a la babora del trayecto un anuncio que indica las rompientes de Mallasén. Tomamos esta trocha en un lado adonde los ascendentes carrascos han expugnado el terrenal que está formado en ventanales sujetas por guapos muros de galga sequía. En este trozo es adonde hay que estar correctos, puesto que es legible extraviar la trocha con la densidad de la flora, ya que encima nos encontraremos con esparragueras y zarzaparrilla enfilándose por los subidos. Poco a poco vamos superando el desnivel y nos encontramos unas escasas garitas con el tejado en ruinas, que incluso nos pueden necesitar de referencia.


una ocasión superada la sectora de los enhiestos, comenzamos a gozar la cambera sin ningún reparo. Transcurre entre bosquetes de encinas, y podemos expansionarse del auténtico arbolado mediterráneo, encontrando helechos, rusquillo, madreselvas, durillo, recto resinero, olivilla,…
la vereda gradualmente empieza a percibir algunas dificultades como estrechas trepadas sencillamente franqueables. Llega un plazo en que nos encontramos con una escasa grada de astillas y cuerda para aventajar un desnivel. La existencia es que la cuerda está rozada y parece que se vaya a cortar, luego tengo que reconocer que pudimos gravar sin ninguna dificultad.

atravesando este caos de flora y rompientes de rodeno, aparece un intervalo dotado de un comulgatorio elaborado con cuerda, para ayudarnos en una circunscripción con desnivel, aunque se puede triunfar sin grandes dificultades.


hay que ser observadores para no extraviar en ningún plazo las señales, dado que si nos salimos de la vía acentuada nos podemos alcanzar con dificultades. Conforme nos acercamos a las Rocas, el horizonte resulta más atractivo, ya que el lugar se lema con el fuerte formando un dominio que nos lleva hacia el pasado. Hacia el cauro, podemos advertir vigilante el Peñagolosa.
pasaremos entre dos agrupaciones, y a partir de este lado, hay que reanudar por la cresta. Si seguimos las señales, el acceso va siguiendo la cresta del Morral. El recorrido se puede preceder sin gran dificultad. A entreambos costados podemos ver encantadores horizontes. Llega un tiempo en que la trocha comienza a descabalgar hacia la babora, incluso obtener a un labrantío de almendros y olivos. Tras circundar el estadio, llegamos a un sendero rural, que nos lleva a acabar nuestro recorrido, volviendo de nuevo a gozar de las callejuelas de la población









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