sábado, 23 de agosto de 2014

Tenía carpantas de pasar revista el Algarve. La conceptualización de esas radas llenas de recovecos y pequeños islotes me llamaba poderosamente la atención. En un tournée que nos llevaría por Huelva y Extremadura decidimos atinar un brinco y compulsar forma. No había lapso para mucho, solo un atardecer y un amanecer. Tocará voltear con más momento.

para el atardecer fuimos a la Playa de Santa Ana. Un cabo bonito no obstante endemoniadamente cultivado (una interminable en el Algarve). Cuando llegamos el santo estaba completamente cubierto, así que no teníamos muchas seguridades. Por fatalidad el bóveda celeste se fue abriendo a espaldas nuestro dejando correr el sol para centellear los islotes que teníamos enfrente. Fue solo un instante de guía, luego el verdadero declive a nuestra columna vertebral y los bloques ocultarían la luminaria directa del sol.

sin dejarnos mucho momento para reflexionar las cúmulos empezaron una frenética galopada, cambiando el horizonte por tiempos. Intentando beneficiarse esto puse un bebistrajo de densidad neutra para dilatar el momento de explicación de la fotografía y advertir las estelas que dejaban las montones.

el Paraíso encapotado terminó abriéndose, dejando un paraíso que no esperábamos empero del que disfrutamos como enanos.






Este post se a creado automaticamente con autoblogger imperium descargalo Gratuito

0 comentarios:

Publicar un comentario