viernes, 20 de junio de 2014


 
el año pasado, la sequía dejó grandes segmentos del lecho del río Mesa absolutamente secos. La figura era descorazonadora, una barniz pardusca entonaba uniformemente lo que había sido, semanas atrás, un río bravo entre grandes recortaduras calizas. Las ratas de líquido (Arvicola sapidus) y los mirlos fluviales (Cinclus cinclus) tuvieron que correr a las fajas posteriores del río adonde se mantuvo cierto capital debido a los manantiales e interfluvios que avivaron hídricamente el remanente del desnivel. A pesar de las trombas persistentes en casi todo el país, parece que tardaron en asomar sobre esta lista de la demarcación de Guadalajara, adonde nace este río gachupin maño.
los ríos este año bajan cargados, rumorosos, cimarrones y saturados de este medio ambiente fundamental que genera el sustento de la vivacidad. A pesar de ser estampas del año pasado, quiero mostraros estas escenas fotográficas captadas mientras tanto en una sentada vecino al río, contemplaba tranquilamente sin casi nada interferir en las trabajos de este mamífero vegetariano de 200 gramos tan característico de los cursos acuosos, sus majaretas y arribadas. Tras el gracioso arvicólido al boyar se formaba una artística huella, las apariencias resultantes en el líquido asimismo llamaron mi atención.
cuando las persistentes borrascas dan como terminado la fluidez aparejada de nuestros ríos, el momento desagradable no me parece condenado nunca.








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