jueves, 8 de mayo de 2014


fecha:27-01-2013
participantes: Silvia y Fernando
tiempo: 2 horas, 15 minutos
distancia: 5,5 km.
dificultad: Media-alta
recorrido: Vilafamés-rocas de Mallasén-crestería del Morral-vilafamés.
recomendaciones: utilizarse asegurado de sierra y jugo. El Gps puede redundar útil por la densa flora de un trozo, pero la trocha está bastante admisiblemente señalizada. La línea es acondicionada únicamente para gente que no tiene compromisos con originar cortas trepadas y siquiera en crestear. Aunque no hay grandes dificultades redes, sí que hay que abrigar un mínimo de facultad para subirse y ganar algún pequeño desnivel.

la villa tiene vericuetos de gran vehemencia, debido a que progresivamente se van restaurando bloques y vías, salvando el marco del abandono. El color de la piedra de rodeno da un aspecto en gran medida característico a las fundaciones, sobre todo la franja más astronómica que acaba terminada con un torreón enmendado sitiado de variados parapetos del antiguo fortín. También tenemos la alternativa gandulear y pasarse el salón de ingenio contemporáneo.


el recorrido comienza en la aldea Castellonense de Vilafamés. La trocha para emprender la dirección, la encontraremos en la parte zaga del lugar, justo en un ataque empedrado. Llega un instante en que abandonamos el trayecto empedrado, y tomamos una trocha más corta con múltiples trozos empedrados.
llegado el instante de chingar la trocha pequeña, veremos a la costada del ataque un letrero que indica las rompientes de Mallasén. Tomamos esta vereda en un sitio adonde los empinados carrascos han alcanzado el ámbito que está formado en ventanales sujetas por bonitos parapetos de arenilla sequía. En este trecho es adonde hay que estar serviciales, puesto que es comprensible extraviar la trocha con la densidad de la cubierta vegetal, puesto que también nos encontraremos con esparragueras y zarzaparrilla enfilándose por los rectos. Poco a poco vamos superando el desnivel y nos encontramos unas estrechas garitas con el tejado en ruinas, que aún nos pueden escanciar de referencia.


una oportunidad superada la circunscripción de los ascendientes, comenzamos a notar la vereda sin ningún reparo. Transcurre entre bosquetes de encinas, y podemos solazarse del auténtico follaje mediterráneo, encontrando helechos, rusquillo, madreselvas, durillo, empinado resinero, olivilla,…
la cambera gradualmente empieza a recibir algunas dificultades como reducidas trepadas cómodamente franqueables. Llega un tiempo en que nos encontramos con una estrecha escala de chascas y cuerda para pasar un desnivel. La existencia es que la cuerda está rozada y parece que se vaya a averiar, sin embargo tengo que reconocer que pudimos levantar sin ninguna dificultad.

atravesando este caos de cubierta vegetal y piedras de rodeno, aparece un segmento dotado de un barandal elaborado con cuerda, para ayudarnos en una división con desnivel, no obstante se puede anticipar sin grandes dificultades.


hay que ser observadores para no extraviar en ningún periquete las señales, dado que si nos salimos de la recorrida destacada nos podemos hallar con dificultades. Conforme nos acercamos a las Rocas, el horizonte resulta más atractivo, puesto que el pueblo se gloria con el fortín formando un dominio que nos lleva hacia el pasado. Hacia el maestral, podemos visitar vigilante el Peñagolosa.
pasaremos entre dos recepciones, y a partir de este lugar, hay que proseguir por la cresta. Si seguimos las señales, el trayecto va siguiendo la cresta del Morral. El recorrido se puede pasar sin gran dificultad. A ambos bordes podemos observar bonitos horizontes. Llega un vencimiento en que la trocha comienza a descabalgar hacia la babora, incluso convenir a un terreno de almendros y olivos. Tras circunvalar el terreno, llegamos a un itinerario rural, que nos lleva a ceñir nuestro recorrido, volviendo de nuevo a ver de las callejuelas de la población









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