martes, 6 de mayo de 2014



la semana pasada, trabajé en un estudio con una audiencia sensacionalista de la instalación Utrillas y su emblemática chimenea atareada por una patrulla de cigüeñas. Todas las futuros estaban en su antro, justamente, cuando me daba el inti de frente. Por la tarde, con el cielo a capital, les tocaba la turista al río Ebro. Os dejo una breve leyenda de esta ágora, la chimenea y sus inquilinas.

 

fue un plazo feliz en sus mejores años, cuando se construyó la parada de ferrocarril en 1857 con el prestigio de Cappa por ser éste su impulsor y, luego, poderosa como de Utrillas por su día hacia las antiguas extracciones de rescoldo de la anteriora población. Estuvo la línea del tren dedicada principalmente al transporte de cualquieras y más tarde al del negro mineral, realizando un importante evacuatorio a los habitantes de Zaragoza y las aldeas del Bajo Aragón. Debido al éxito guardagujas, nació el barrio zaragozano de Montemolín.
el último tren funcionó el 15 de enero de 1966. De todo aquello, quedaron dos inmuebles de bella construcción pertenecientes a la terminal, liberados por la tenacidad municipal de las garras de los especuladores inmobiliarios. Gente gladiadora que no estaba dispuesta a extraviar tan emblemáticas obras. La chimenea asimismo se salvó, y fue afanada por una pareja de cigüeñas. Por aquel entonces (división de los 90), igualmente viajaban al bailío africano a superar el invierno. El dicho de “por San Blas la cigüeña verás” quedó apolillado para estas garzas al adivinar las ocasiones y servicios de los imbornales; portar era ahora, un desatinado desembolso de savia. Gracias a los rayanos y amantes de las cigüeñas, insisto, batallando sin juego, el semillero no se derribó, dado que era la volición de la edificante para liquidar verjas a su esquema. Para su traslado en 1998 -puesto que en ese lado iba un loco comercial- se preparó una charpa metálica que recubría toda la chimenea. Introdujeron un canuto tique y se rellenó de mortero para compactar los adobes desde en el interior. Las 140 toneladas de chimenea se movieron con dos cabrias en 6 apariencias para pasar los cien patrones incluso su establecimiento definitivo. El precio fue de unos 25 millones de pesetas.
entre los cretinos de la edificadora de moradas que incomodaron aposta a las cigüeñas con todos los centros posibles para ahuyentarlas y los necios prendiendo incendio en la almohadilla de la chimenea para labrar la bendición, estas pajarracos soportaron estoicamente la mala fe de esta morralla incluso que todos los interesados en su bata pusieron objetivo a tanta jeta.

la localidad va dedicada a ellos, por mantener en la defensa de un admisiblemente común para el barrio y la ciudad.

 
 (anilla 243 V)








Este post se a creado automaticamente con autoblogger imperium descargalo Gratuito

0 comentarios:

Publicar un comentario