viernes, 20 de diciembre de 2013


fecha:27-01-2013
participantes: Silvia y Fernando
tiempo: 2 horas, 15 minutos
distancia: 5,5 km.
dificultad: Media-alta
recorrido: Vilafamés-rocas de Mallasén-crestería del Morral-vilafamés.
recomendaciones: gastar afianzado de accidente y zumo. El Gps puede redundar útil por la densa flora de un intervalo, pero la cambera está en extremo perfectamente señalizada. La dirección es razonable solamente para gente que no tiene conflictos con efectuar escasas trepadas y siquiera en crestear. Aunque no hay grandes dificultades vías, sí que hay que obligarse un mínimo de superficie para engarabitar y anticiparse algún pequeño desnivel.

la ciudad tiene lindes de gran poesía, debido a que gradualmente se van restaurando inmuebles y tierras, salvando el ámbito del abandono. El color de la agrupación de rodeno da un viso altamente característico a las obras, sobre todo la provincia más exorbitante que acaba arruinada con un torreón reconstruido acorralado de heterogéneos parapetos del antiguo fortín. También tenemos la disyuntiva vagabundear y presentarse el salón de ingenio contemporáneo.


el recorrido comienza en la localidad Castellonense de Vilafamés. La cambera para desarrollar la línea, la encontraremos en la parte retaguardia del lugar, justo en un paso empedrado. Llega un tiempo en que abandonamos el sendero empedrado, y tomamos una trocha más reducida con variados intervalos empedrados.
llegado el día de expugnar la trocha corta, veremos a la costada del itinerario un título que indica las piedras de Mallasén. Tomamos esta cañada en un recinto adonde los pindios carrascos han embelesado el ámbito que está formado en azoteas sujetas por agraciados tabiques de galga sequía. En este intervalo es adonde hay que estar gentiles, puesto que es viable extraviar la trocha con la densidad de la cubierta vegetal, dado que por otra parte nos encontraremos con esparragueras y zarzaparrilla enfilándose por los rectos. Poco a poco vamos superando el desnivel y nos encontramos unas cortas casillas con el tejado en ruinas, que igualmente nos pueden obedecer de referencia.


una oportunidad superada la sectora de los empinados, comenzamos a percatarse la trocha sin ningún aprieto. Transcurre entre bosquetes de encinas, y podemos gozar del auténtico boscaje mediterráneo, encontrando helechos, rusquillo, madreselvas, durillo, ascendente resinero, olivilla,…
la trocha progresivamente empieza a aceptar algunas dificultades como escasas trepadas cómodamente franqueables. Llega un tiempo en que nos encontramos con una limitada grada de chascas y cuerda para rebasar un desnivel. La fiabilidad es que la cuerda está rozada y parece que se vaya a arrojar, pero tengo que revelar que pudimos levantar sin ninguna dificultad.

atravesando este vocerío de flora y rompientes de rodeno, aparece un segmento dotado de un antepecho elaborado con cuerda, para ayudarnos en una faja con desnivel, sin embargo se puede pasar sin grandes dificultades.


hay que ser observadores para no extraviar en ningún término las señales, ya que si nos salimos de la vía acusada nos podemos averiguar con dificultades. Conforme nos acercamos a las Rocas, el horizonte resulta más atractivo, ya que el país se insignia con el fuerte formando un ambiente que nos lleva hacia el pasado. Hacia el maestral, podemos notar vigilante el Peñagolosa.
pasaremos entre dos conversaciones, y a partir de este lugar, hay que juntarse por la cresta. Si seguimos las avales, el vericueto va siguiendo la cresta del Morral. El recorrido se puede aventajar sin gran dificultad. A entreambos flancos podemos otear elegantes horizontes. Llega un tiempo en que la trocha comienza a bajar hacia la costada, incluso alcanzar a un terreno de almendros y olivos. Tras orillar el labrantío, llegamos a un recorrido rural, que nos lleva a rematar nuestro recorrido, volviendo de nuevo a usar de las callejuelas de la población









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