jueves, 19 de diciembre de 2013

Tenía ganas de visitar el Algarve. La idea de esas calas llenas de recovecos y pequeños islotes me llamaba poderosamente la atención. En un viaje que nos llevaría por Huelva y Extremadura decidimos dar un salto y probar suerte. No había tiempo para mucho, solo un atardecer y un amanecer. Tocará volver con más tiempo.

Para el atardecer fuimos a la Playa de Santa Ana. Un lugar precioso pero terriblemente urbanizado (una constante en el Algarve). Cuando llegamos el cielo estaba totalmente cubierto, así que no teníamos muchas esperanzas. Por suerte el cielo se fue abriendo detrás nuestro dejando pasar el sol para iluminar los islotes que teníamos enfrente. Fue solo un momento de luz, luego el propio acantilado a nuestra espalda y los edificios ocultarían la luz directa del sol.

Sin dejarnos mucho tiempo para pensar las nubes empezaron una frenética carrera, cambiando el paisaje por momentos. Intentando aprovechar esto puse un filtro de densidad neutra para alargar el tiempo de exposición de la foto y captar las estelas que dejaban las nubes.

El cielo encapotado terminó abriéndose, dejando un cielo que no esperábamos pero del que disfrutamos como enanos.


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