martes, 2 de septiembre de 2014


fecha:27-01-2013
participantes: Silvia y Fernando
tiempo: 2 horas, 15 minutos
distancia: 5,5 km.
dificultad: Media-alta
recorrido: Vilafamés-rocas de Mallasén-crestería del Morral-vilafamés.
recomendaciones: conducir trabado de cordillera y líquido. El Gps puede concluir útil por la densa cubierta vegetal de un trecho, pero la trocha está altamente adecuadamente señalizada. La línea es aparejada solamente para gente que no tiene reparos con actuar limitadas trepadas y siquiera en crestear. Aunque no hay grandes dificultades vías, sí que hay que sostener un mínimo de contenida para encaramarse y exceder algún pequeño desnivel.

la villa tiene hogares de gran hermosura, debido a que progresivamente se van restaurando bloques y tierras, salvando el ambiente del desinterés. El color de la arenilla de rodeno da un aspecto en extremo característico a las fundaciones, sobre todo la faja más exorbitante que acaba arruinada con un torreón recobrado cercado de varios muros del antiguo fortín. También tenemos la alternativa barzonear y inspeccionar el recinto de don contemporáneo.


el recorrido comienza en la ciudad Castellonense de Vilafamés. La trocha para empezar la vía, la encontraremos en la parte zaga del poblacho, justo en un itinerario empedrado. Llega un término en que abandonamos el sendero empedrado, y tomamos una trocha más corta con diversos segmentos empedrados.
llegado el plazo de manducar la cañada pequeña, veremos a la babora del sendero un epígrafe que indica las piedras de Mallasén. Tomamos esta cañada en un espacio adonde los enhiestos carrascos han fascinado el dominio que está formado en azoteas sujetas por delicados paneles de losa sequía. En este trozo es adonde hay que estar solícitos, puesto que es practicable extraviar la cambera con la densidad de la cubierta vegetal, dado que igualmente nos encontraremos con esparragales y zarzaparrilla enfilándose por los erguidos. Poco a poco vamos superando el desnivel y nos encontramos unas cortas garitas con el tejado en ruinas, que todavía nos pueden pender de referencia.


una sucesión superada la región de los empinados, comenzamos a sentir la cañada sin ningún quebradero de cabeza. Transcurre entre bosquetes de encinas, y podemos solazarse del auténtico boscaje mediterráneo, encontrando helechos, rusquillo, madreselvas, durillo, erguido resinero, olivilla,…
la trocha progresivamente empieza a conquistar algunas dificultades como limitadas trepadas naturalmente accesibles. Llega un periquete en que nos encontramos con una limitada gradería de traviesas y cuerda para adelantar un desnivel. La veracidad es que la cuerda está rozada y parece que se vaya a arrojar, luego tengo que convenir que pudimos gravar sin ninguna dificultad.

atravesando este enredo de cubierta vegetal y piedras de rodeno, aparece un segmento dotado de un barandal elaborado con cuerda, para ayudarnos en una sectora con desnivel, no obstante se puede exceder sin grandes dificultades.


hay que ser observadores para no extraviar en ningún santiamén las señales, dado que si nos salimos de la línea pronunciada nos podemos localizar con dificultades. Conforme nos acercamos a las Rocas, el horizonte resulta más atractivo, dado que el estado se inscripción con el fuerte formando un marco que nos lleva hacia el pasado. Hacia el cauro, podemos advertir agente el Peñagolosa.
pasaremos entre dos camarillas, y a partir de este bordado, hay que estrechar por la cresta. Si seguimos las avales, el acercamiento va siguiendo la cresta del Morral. El recorrido se puede recorrer sin gran dificultad. A entreambos sitios podemos disfrutar artísticos horizontes. Llega un tiempo en que la trocha comienza a descabalgar hacia la babora, incluso demorar a un ambiente de almendros y olivos. Tras circundar el ambiente, llegamos a un trayecto rural, que nos lleva a sellar nuestro recorrido, volviendo de nuevo a contemplar de las callejuelas de la población









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