martes, 3 de junio de 2014


fecha:27-01-2013
participantes: Silvia y Fernando
tiempo: 2 horas, 15 minutos
distancia: 5,5 km.
dificultad: Media-alta
recorrido: Vilafamés-rocas de Mallasén-crestería del Morral-vilafamés.
recomendaciones: sobrellevar conseguido de casualidad y brabaje. El Gps puede terminar útil por la densa flora de un trozo, luego la trocha está asaz admisiblemente señalizada. La línea es disponible exclusivamente para gente que no tiene aprietos con trabajar escasas trepadas y ni en crestear. Aunque no hay grandes dificultades redes, sí que hay que deber un mínimo de espaciosidad para subirse y preceder algún pequeño desnivel.

la villa tiene lindes de gran poesía, debido a que gradualmente se van restaurando inmuebles y carreteras, salvando el marco del abandono. El color de la peladilla de rodeno da un aspecto en extremo característico a las obras, sobre todo la provincia más cuantiosa que acaba terminada con un torreón rehecho circunvalado de heterogéneos bardales del antiguo fuerte. También tenemos la disyuntiva sestear y pasar revista el recinto de virtuosismo contemporáneo.


el recorrido comienza en la villa Castellonense de Vilafamés. La trocha para preparar la dirección, la encontraremos en la parte retaguardia del país, justo en un recorrido empedrado. Llega un tiempo en que abandonamos el golpe empedrado, y tomamos una trocha más limitada con diversos segmentos empedrados.
llegado el día de acoger la cañada limitada, veremos a la babora del recorrido un letrero que indica las rompientes de Mallasén. Tomamos esta trocha en un pueblo adonde los empinados carrascos han atraido el terrestre que está formado en ventanales sujetas por guapos muros de granizada sequía. En este intervalo es adonde hay que estar amigables, puesto que es tratable extraviar la trocha con la densidad de la cubierta vegetal, ya que adicionalmente nos encontraremos con esparragales y zarzaparrilla enfilándose por los enhiestos. Poco a poco vamos superando el desnivel y nos encontramos unas cortas casillas con el tejado en ruinas, que todavía nos pueden echar de referencia.


una sucesión superada la área de los pindios, comenzamos a visitar la cañada sin ningún aprieto. Transcurre entre bosquetes de encinas, y podemos evadirse del auténtico monte mediterráneo, encontrando helechos, rusquillo, madreselvas, durillo, ascendente resinero, olivilla,…
la cambera gradualmente empieza a escanciarse algunas dificultades como limitadas trepadas cómodamente inteligibles. Llega un instante en que nos encontramos con una reducida grada de traviesas y cuerda para ganar un desnivel. La veracidad es que la cuerda está rozada y parece que se vaya a changar, no obstante tengo que aceptar que pudimos gravar sin ninguna dificultad.

atravesando este dédalo de cubierta vegetal y piedras de rodeno, aparece un trecho dotado de un antepecho elaborado con cuerda, para ayudarnos en una extensión con desnivel, sin embargo se puede anticipar sin grandes dificultades.


hay que ser observadores para no extraviar en ningún tiempo las señales, puesto que si nos salimos de la línea dibujada nos podemos adivinar con dificultades. Conforme nos acercamos a las Rocas, el horizonte resulta más atractivo, ya que el lugar se insignia con el fortín formando un ámbito que nos lleva hacia el pasado. Hacia el maestral, podemos pasar revista vigilante el Peñagolosa.
pasaremos entre dos facciones, y a partir de este paraje, hay que guardar por la cresta. Si seguimos las señales, el trayecto va siguiendo la cresta del Morral. El recorrido se puede anteceder sin gran dificultad. A entreambos costados podemos disfrutar robustos horizontes. Llega un tiempo en que la trocha comienza a caer hacia la costada, aun concurrir a un agro de almendros y olivos. Tras soslayar el terreno, llegamos a un recorrido rural, que nos lleva a precintar nuestro recorrido, volviendo de nuevo a poseer de las callejuelas de la población









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